Nací en España, me crié en Suecia e Inglaterra; mi padre es gaditano, mi madre holandesa con raíces antillanas. Estos orígenes algo complicados han sido muy ricos pero en ocasiones también conducentes a la confusión. De alguna manera, la música me sirve para poner las cosas en su sitio, también a mí misma.
Empecé, como tantos otros, en el coro del colegio. Después, las clases de canto. Por unos años aparqué todo lo que tuviera que ver con cantar y escribir canciones mientras estudiaba una carrera y me arraigaba en Madrid.
Al terminar mis estudios, fue un alivio retomar la música. Empecé con el jazz. Después, los coros. Hubo de todo, desde Sergio Dalma (increíble, pero cierto) hasta Javier Álvarez, pasando por Cristina Rosenvinge, Diego Vasallo, Jorge Drexler, David Broza...
Mi primer disco, Orégano, salió en EEUU y Argentina, pero lamentablemente no en España. Hice giras en EEUU y Argentina, y tuve unas cuantas alegrías, entre ellas, que el CD fuera incluido en la lista de los 10 mejores discos latinos del 2006 del Chicago Tribune. Tmbién ganó el Independent Music Award para el Mejor Álbum Latino del 2006.
Fue una gran alegría poder publicar Chocolate and Roses en España en el 2008. Gracias a este CD, coloqué canciones en anuncios - con lo cual he podido hacer un siguiente disco - y mi canción Paradise fue número uno en iTunes EEUU en marzo del 2008. Dato curioso: este disco salió también en Corea del Sur. ¿Será ese mi lugar?
En estos momentos acabo de terminar mi nuevo trabajo, Sopa de almendras. Los dos anteriores los produje en colaboración con el maravilloso músico Leo Sidran. Esta vez la producción corrió a cargo de Matías Cella. También maravilloso. En la medida en que puedo hablar objetivamente - poco, la verdad, está todo tan reciente - este disco supone un cambio en varios sentidos. Para empezar, no hay nada electrónico. Es 100% acústico. Predominan las cuerdas en unos cuantos temas; suenan también guitarras españolas, acústicas y eléctricas, pianos, percusiones y baterías. Tocan Sebastián Merlín, Miguel Ángel Rodrigáñez, Juan Albéniz, Ramón Leal, Leo Sidran, Matías y una servidora.
Me importaba mucho que hubiera mucho espacio en el disco, pocos elementos. Creo que esto se ha cumplido.Y tenía ganas de abrir más la voz. Llevo varios años trabajando técnicas de voz (Roy Hart, Kristin Linklater) que creo que han cambiado mi manera de cantar, y ésto se refleja en el disco. Quiero creer que hay menos miedo a hacerlo mal, más teatralidad y más cuerpo.
Las canciones son el fruto de un año de composición, como si hubiera ido desgranando postales acerca de lo cotidiano, el sol en mi jardín, la llegada del otoño, el ridículo de no hacer las cosas tan bien como quisiera, la eterna exigencia, el amor, mi abuela y su sopa de almendras...
Todo esto ha llevado un año y medio de trabajo, intenso, bonito, a veces frustrante, a veces un enorme placer.
Tengo previsto que el disco salga con Nuevos Medios a mediados de noviembre (toco madera). Tendrá una portada preciosa de la artista Valérie Zylberzstein, un collage alusivo a la nostalgia del pasado que se respira en algunos temas. |